UN
NOTICIARO ALTERNATIVO
La
experiencia de comunicación popular de Radio ABC durante varios años tuvo mucho
que ver con la aparición del Noticiario: “Informativo Nacional” en 1984.
La
idea de dar participación a la gente de los barrios y comunidades rurales fue
tomando cuerpo a medida que se fue haciendo la experiencia de que la gente
común podía, no solamente ser la fuente de las noticias, sino ser también los
informadores.
Con
un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD),
entre los cuales se encuentran algunos conocidos periodistas, iniciamos el
Informativo de Radio ABC.
Partimos
de la experiencia de otras emisoras hermanas que en el interior del país habían
dado los primeros pasos: Radio Enriquillo en Tamayo y Radio Santa María en La
Vega.
El
fenómeno en Santo Domingo se dimensionó a causa del buen número de
corresponsales populares que pronto se entusiasmaron con el reporte de
noticias.
Asesorados
por algunos periodistas profesionales fuimos dando forma a un informativo
alternativo.
Los
puntos en los que hicimos hincapié fueron:
Ø
El
lenguaje popular: llano, directo, lineal, ágil, creativo, lleno de acción y veraz.
Ø
Dar
contexto a la información: ubicar al oyente. Nunca suponer un vasto
conocimiento del lugar geográfico, del ambiente político o social. Presentar en
primer plano lo nuestro, lo que más nos afecta y luego lo que se refiere a
otros países o pueblos. No confundir al oyente mezclando sin sentido
informaciones de un lugar y otro, como es práctica entre nosotros. Nunca
sabemos si se trata de Santiago de Compostela, Santiago de Chile, Santiago de
los Caballeros o Santiago… Rodríguez!
Ø
Colocar
al sujeto de la noticia en el centro: La fuente de la noticia es la propia gente,
la comunidad, destacando su protagonismo.
Ø
El
seguimiento de la noticia: dando continuidad a los hechos, destacando sus
causas, sus consecuencias y resultados. Dejando atrás la vieja costumbre de la
mayoría de los informativos, que presentan la noticia y a las personas fuera de
la historia y como hechos fortuitos y ocasionales.
Ø
Destacando
los logros: Por pequeños que sean los triunfos de las organizaciones y
comunidades de los barrios tienen gran valor. De los éxitos de aprende, lo
mismo que de los fracasos, pero si no se destacan los logros, la gente no
aprende a tener confianza en sí mismos y siguen esperándolo todo de los más grandes, los poderosos o bien
situados.
Ø
Dejar
sonar la voz de los barrios: A medida que las noticias se transmitían en la
misma voz de los corresponsales, la audiencia fue desmitificando la radio como
el quehacer de unos pocos, dotados de un timbre determinado o capaces de
inflexiones fuera de lo común. La audiencia de Radio ABC y de su informativo se
fue acostumbrando y valorando los reportajes por su contenido, por su veracidad
más que por la fama de sus reporteros. Las comunidades y grupos se interesaron
cada vez más en tener un corresponsal en Radio ABC. Así sus luchas adquirían
mayor repercusión y se sentían más apoyados.
Ø
Vincular
los hechos y acontecimientos: Las noticias tienen relación entre ellas. Los
acontecimientos están vinculados entre sí. La guerra en Irak, la amenaza de un
ataque a Irán, influye, todos lo sabemos, no sólo en el precio del petróleo,
sino en otros muchos aspectos de nuestra vida diaria, aquí en la mayoría de los
países del mundo.
La formación de los
reporteros populares:
El
proceso de formación de los corresponsales populares fue una de las más ricas
experiencias que tuvimos en Radio ABC y en otras emisoras hermanas de UDECA.
En
el camino fuimos aprendiendo todos. Al vernos obligados a explicar la forma de
redactar una información que permitiera al oyente conocer lo esencial de un
hecho o acontecimiento, tuvimos que sintetizar cada vez más todo lo aprendido
en las aulas. Aquí el mayor esfuerzo le toco a los estudiantes de periodismo
que formaron parte del Equipo de Redacción y en cuyas manos recaía la mayor
responsabilidad.
Pronto
los mismos jóvenes que se preparaban para ser profesionales de la información
se enfrentaron al desafío de auto formarse. Ya no bastaba repetir, sin
comprender, las frases oídas o leídas en el periódico de la mañana. Había que saber
situar los países en sus continentes, en sus regiones, ubicarlos en su contexto
histórico o político. Estos jóvenes tuvieron que repasar su geografía, sus
informaciones geopolíticas, indagar sobre las grandes religiones y su impacto
en la sociedad. Conocer mejor la Iglesia Católica, distinguir entre un
sacerdote monseñor y un obispo. Saber por qué un cardenal puede ser que mande
menos que un obispo, si había cumplido los ochenta años.
Para
los que acompañamos el proceso fue también un reto: Sin ser profesionales de la
comunicación, como era mi caso, tuvimos que apropiarnos de las herramientas que
ellos utilizaban, sin perder de vista el objetivo: una radio educativa.
Radio
ABC, nació, como sabemos de una propuesta educativa del Arzobispado de Santo
Domingo. Ese fue su propósito y finalidad.
La
pregunta que surgía con frecuencia era: Qué tipo de educación, qué proceso, con
qué meta, con cuáles métodos y cuál participación de la gente.
Un riesgo
permanente: El
peligro de repetir el discurso del opresor.
Muchos
de nuestros corresponsales barriales repetían, sin darse cuenta, el estilo
aplastante, denigrante y descalificador de la radio tradicional y sus
informativos.
Paolo
Freire nos había ayudado a descubrir, en su breve trabajo “Pedagogía del Oprimido”, que con frecuencia la victima de la
exclusión, de la marginalidad y del abuso, solía repetir el discurso aprendido,
a fuerza de oírlo, de su propio victimario. Así la victima del racismo,
hablaba, sin proponérselo, como el racista; la mujer abusada, como el abusador;
el excluido, como el excluyente.
Para
los corresponsales fue un desafío permanente dar la información sin presentar a
los pobres como los causantes de sus propias desgracias, sin presentarlos como
los responsables de los males sociales. El lugar donde viven es también una
zona residencial, aunque sus casas sean construidas con el metal de viejos
tanques de combustible o se encuentren al borde de una cañada o de un río. Su
hogar es una residencia con la misma dignidad y cuidado… que la casa de un rico
comerciante o de un industrial.
Descubrir
las trampas del lenguaje que nos presenta al haitiano, a la mujer, al
campesino, al chiripero, al joven de Capotillo o Gualey como alguien digno de
lástima y no como un ser digno de respeto. Desenmascarar la afirmación de que
la solución la tienen los grandes, que sólo ellos pueden resolver los problemas
y sólo a ellos les compete tomar las decisiones. Los pobres aprenden a proponer
y a superar la posición de estar siempre reclamando, solicitando, pidiendo como
un favor o un servicio lo que les pertenece.
La metodología:
A
nadar se aprende nadando. A escribir escribiendo y a ser corresponsal
reportando informaciones.
A
partir de unos sencillos talleres sobre la noticia, su eje, los puntos
centrales que la constituyen; las muchachas y muchachos de nuestros barrios
fueron preparándose y realizando un sorprendente servicio a sus comunidades,
acompañando sus luchas y conquistas.
Se
les enseñó el uso rudimentario del teléfono, la grabadora y el fax. Los medios
de que disponíamos en el país hace dos décadas,
antes del desarrollo del satélite, el celular y la Internet.
El
Equipo de Redacción tenía la difícil tarea de armonizar todo el material,
organizarlo, darle forma atractiva y completar las informaciones
internacionales del noticiario. Laborioso afán que debía hacerse sin menoscabo
de las fuentes y sin sustituir el protagonismo de las organizaciones y sus
corresponsales.
Un
último aspecto que debo tocar de la experiencia de “Informativo Nacional” de
Radio ABC, fue su carácter participativo. Mucho antes de que sonara la palabra
“interactivo”, nuestra audiencia se sintió en casa. El carácter sencillo del
noticiario permitió pronto a la gente sentir confianza para expresarse y hacer
llegar por el medio a su disposición sus opiniones, expectativas, aspiraciones
y sentimientos. Al oír las informaciones en la voz de los jóvenes de su lugar,
también ellos sintieron la confianza de hacer escuchar sus propias voces.
La
riqueza de esta experiencia no es sólo local. En otros muchos países de América
Latina se ha logrado un aporte significativo de la radio al proceso de avance
de sus pueblos. Indígenas, campesinos, habitantes de barrios marginados han
podido por este medio hacer valer sus derechos y decisiones.
El
contexto de este Primer Seminario Nacional de Radio, me luce como una
oportunidad para descubrir los medios actuales para seguir ofreciendo desde la
Iglesia un espacio para nuestra gente. La radio y los noticiarios son un
excelente medio educativo, un espacio para valorizar nuestra cultura, nuestra
negritud, las riquezas de nuestros valores y la capacidad que tiene el pueblo
de liberar al pueblo. El informativo es la punta de lanza de una emisora
educativa. Si la punta no penetra, el resto del trabajo tiene poco efecto en la
población y en la sociedad.
Estoy
convencido de que UDECA puede y debe jugar un papel, asumir la responsabilidad
ser un canal para que nuestros barrios se dejen escuchar en nuestro país. Que
dejen de ser un material decorativo y empiecen a ser sujetos y fuentes de
propuestas sociales y políticas.
Para todo esto hace falta, me parece, unificar criterios, consolidar esfuerzos,
planificar acciones comunes y entrar en la arena de la información, con una
propuesta alternativa y veraz. Superar la actitud de tener cada uno su propio
“ventorrillo” radiofónico y construir algo de más impacto en el país.
No
podemos olvidar que la verdadera comunicación debe utilizar el lenguaje del
pueblo. Si hablamos otro idioma no podemos comunicarnos. El lenguaje popular es
creativo, está lleno de leyendas, mitos, historias, sueños, poesía, música.
Está lleno de colores. Tiene más colores que el arco iris.
Muchas
gracias,
Padre Abraham Apolinario
PUCMM
3 de mayo de 2006